Mi Primera Sesión Fotográfica

Estaba muy nerviosa, aunque preparada. Tenía mi cámara, batería a full, tarjetas extras, trípode y un maravilloso reflector hecho en casa. Quise salir temprano, pero perdí tiempo limpiando el carro (créanme, lo necesitaba). Así que mi asistente (mi sobrina Estefani) y yo llegamos con las justas.

Al llegar al Jardín Botánico, en Portoviejo, Lila, su hermana y su mamá ya nos estaban esperando. Buscamos un lugar por donde empezar y así lo hicimos. Allí estaba yo, sin tener mayor idea de como dirigir a alguien, que no fuera mi familia, para que pose en las fotos. Tanto Lila como yo estábamos nerviosas.

Conforme fue pasando el tiempo, fotógrafa y modelo perdieron los nervios y el miedo, ambas logramos una sesión de fotos muy linda, que aun sigue siendo de mis favoritas. No solo nos sentimos cómodas, sino que pasamos un tiempo muy divertido, buscando lugar tras lugar, jugando con las poses y la utilería.

Después de casi dos horas de diversión, ya estábamos cansadas, incluyendo a la mamá de Lila, su hermana y Estefani, quienes cargaban todo el vestuario, maquillaje y equipo de un lado para otro. Una vez terminada la sesión, me sentí muy satisfecha con las fotos que había logrado, y tiempo después Lila y su familia también estaban felices con las imágenes finales.

Nunca pensé que el ser fotógrafa se convertiría en mi profesión, hasta el momento cuando alguien me dijo que le encantaban las fotos que tomaba y que quería hacerse una sesión de fotos conmigo. Aprendí mucho en la universidad, pero nada comparado con lo que aprendo en cada sesión, no solo de como usar mejor la luz o como dirigir a mis clientes en las mejores poses, sino de como cada persona se ve diferente cuando está frente a la cámara. Nada como estar en confianza y mostrar la personalidad única que se lleva dentro.

A seguir aprendiendo. Hasta la próxima!